Ensayo IA y educación

IA y educación: entre la promesa y la desigualdad

Qué sabemos sobre el uso de IA generativa en el aula, quién puede aprovecharla y qué riesgos corremos al delegar parte del aprendizaje.

Ilustración editorial - IA como infraestructura de aprendizaje, no como gadget

El litio, que en América Latina abunda, es indispensable para la transición energética que nos permitirá superar nuestra adicción al petróleo. Es el mineral que permite que funcionen las baterías que mueven los vehículos eléctricos y almacenar energía del sol o el viento. Pero ese boom también ha venido acompañado por daños ambientales, conflictos sociales y opacidad en la información pública.

Litio en Conflicto es un proyecto liderado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) en alianza con Consenso (Paraguay), La Región (Bolivia), Quinto Elemento Lab (México), Repórter Brasil (Brasil), Ruido (Argentina), Climate Tracker América Latina, Dialogue Earth, Mongabay Latam y Columbia Journalism Investigations (CJI), sobre cómo está funcionando la industria del litio en América Latina. Con el apoyo del equipo legal El Veinte.

La brecha no empieza con el modelo

Consultada por esta alianza periodística, Sigma Lithium señaló que no usa créditos de carbono desde 2024, cuando cambió su estrategia de usar compensaciones ambientales externas por reducir las emisiones de su propia producción. “La empresa reafirma su compromiso con una minería de muy bajo impacto ambiental, basada en la innovación tecnológica, la salud, la seguridad y la responsabilidad socioambiental, en línea con los objetivos globales de descarbonización”, dijo, sin explicitar qué la llevó a realizar ese cambio. Sigma no respondió a preguntas posteriores sobre qué procedimiento de debida diligencia usaba para evaluar la calidad de los proyectos de carbono, qué medidas tomó una vez se enteró de los problemas de Unitor, ni si comunicó a sus compradores y accionistas el hecho de que el ‘cero’ emisiones de su litio pudo haber quedado comprometido.

Estos son los hallazgos de una investigación periodística hecha por Repórter Brasil y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), en el proyecto Litio en Conflicto que reunió a diez medios de la región para entender algunos de los conflictos que rodean a la industria del litio en América Latina. Esta investigación también contó con el apoyo del Rainforest Investigations Network del Pulitzer Center.

Ilustración editorial – IA como infraestructura de aprendizaje, no como gadget

Consultada por esta alianza periodística, Sigma Lithium señaló que no usa créditos de carbono desde 2024, cuando cambió su estrategia de usar compensaciones ambientales externas por reducir las emisiones de su propia producción. “La empresa reafirma su compromiso con una minería de muy bajo impacto ambiental, basada en la innovación tecnológica, la salud, la seguridad y la responsabilidad socioambiental, en línea con los objetivos globales de descarbonización”, dijo, sin explicitar qué la llevó a realizar ese cambio. Sigma no respondió a preguntas posteriores sobre qué procedimiento de debida diligencia usaba para evaluar la calidad de los proyectos de carbono, qué medidas tomó una vez se enteró de los problemas de Unitor, ni si comunicó a sus compradores y accionistas el hecho de que el ‘cero’ emisiones de su litio pudo haber quedado comprometido.

Estos son los hallazgos de una investigación periodística hecha por Repórter Brasil y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), en el proyecto Litio en Conflicto que reunió a diez medios de la región para entender algunos de los conflictos que rodean a la industria del litio en América Latina. Esta investigación también contó con el apoyo del Rainforest Investigations Network del Pulitzer Center.